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Fenómeno El Niño

Comentado por el cronista José de Acosta en su Historia natural y moral de las Indias (1590), el fenómeno de El Niño, como fenómeno muy intenso con sus implicaciones oceánicas y atmosféricas, comenzó a ser estudiado científicamente a partir de los años 20 por Sir Gilbert Walker. 

Los Incas hablaban del tinpu llatu (tiempo caliente) para aludir al proceso que ocurría, sin intervalo fijo de aparición y cuya intensidad dependía de la cantidad de desequilibrio que hubiese sembrado el hombre en la Pachamama (la madre tierra).

Las siglas ENSO hacen referencia al fenómeno que tiene lugar por conjunción algunos años del episodio marítimo de El Niño y una fase positiva de la oscilación Sur (Southern Oscillation) en el Pacífico Meridional. Es necesario precisar que El Niño, como suceso marítimo es un hecho que ocurre cada el año  frente a las costas pacíficas del Ecuador y Perú, conocido desde hace siglos por los pescadores que lo identifican con la aparición en fechas navideñas (de ahí el nombre de El Niño, en honor al Niño Dios), de aguas cálidas mar adentro en un sector recorrido por la corriente fría de Humboldt o del Perú, rica en nutrientes que alimentan el fitoplancton y favorecen la presencia de ricas pesquerías de anchoveta. La llegada de aguas cálidas en Navidad empobrece el contenido de nutrientes causando la caída de la actividad pesquera.

 

No obstante, algunos años El Niño viene con intensidad redoblada, rebasando  los límites espacio- temporales señalados; de manera que las aguas cálidas ocupan un amplio sector del Pacífico Ecuatorial y permanecen en ese estado un año y más. Entonces se registran temperaturas superiores a las habituales, lluvias intensas e inundaciones, es decir, un acusado cambio ambiental con repercusiones muy negativas para la cadena trópica generada a espesas de la corriente de Humboldt, al originar ingente mortandat de placton, graves perjuicios a las pesquerías y gran mortandad de aves acuáticas, efectos característicos de un episodio de ENSO en las costas de Ecuador y Perú.

Desde 1525 se han identificado 82 episodios, entre los que sobresaldrían los considerados fuertes o muy fuertes de 1578, 1728, 1721, 1828, 1877-1878, 1891, 1902-1903, 1925-1926, 1957-1959, 1972.1973, 1982-1983, 1986-1987 y 1997-1998. De esta relación destacan los episodios de El Niño muy fuerte de 1925-1926, 1972-1973 y sobre todo, los de 1982-1983 y 1997-1998, causantes estos últimos de registros de temperatura del mar frente a las costas superiores en 6°C o mas a la media del sector.

En la actualidad con la expresión El Niño se suele aludir a lo que en realidad es episodio de ENSO, es decir, una fase fuerte del fenómeno de El Niño marítimo que, en este caso, trasciende su aspecto oceánico y afecta a la circulación atmosférica del Pacífico Sur. De ahí que sea necesario matizar expresiones que se vinculan de una u otra forma con dicho fenómeno. 

  Así, las expresiones episodio cálido, Niño-calido, Niño fuerte o ENSO designan los episodios cálidos en el Pacífico central y los cambios atmosféricos y oceánicos inherentes a la fase negativa del Indice de Oscilación Sur, (IOS). Por el contrario las denominaciones episodio frío, anti-Niño, contra-Niño o la Niña deben referirse, por igual, a las anomalías atmosféricas y oceánicas que caracterizan la fase positiva del Indice de Oscilación Sur.

    El fenómeno ENSO encuentra explicación con el modelo de celdas de circulación atmosférica de Walker dispuesta a lo largo de la línea equinoccial que, en el Pacífico, está compuesta por una célula con área de ascenso de vientos en el sector de Australia e Indonesia y un sector de subsidencia en el lado Iberoamericano, con vientos que circulan de Este a Oeste en superficie y a la inversa en altitud. Al superponerse con el régimen latitudinal de Hadley, condiciona la aparición de un área de gran convectividad y baja presión en la fachada asiática del Pacífico Sur de Indonesia y Norte de Australia y, por el contrario, un sector de subsidencia (anticiclón de la isla de Pascua), con prácticamente ausencia de lluvias convectivas frente a las costas de Perú y en el Norte de Chile. 

    Durante el verano austral, la región del Pacífico meridional se caracteriza por lluvias abundantes en el sector asiático y carencia o indigencia de ellas en el sector Suramericano. Son rasgos del tiempo atmosférico "normal" en este sector planetario. Ahora bien, en los años de ENSO intenso, estas condiciones se invierten, produciéndose lluvias intensas en el área Suramericana y ausencia de estas en el sector asiático.

    La primera explicación de este fenómeno se debe a Sir Gilbert Walker, quien, en varios trabajos publicados en 1923, 1928 y 1930, señaló la relación entre los campos de presión de ambos lados del Pacífico Sur. A este proceso lo denominó southern oscillation. Walker caracterizó la oscilación Sur en los siguientes términos. "Cuando la presión es alta en el océano Pacifico tiende a ser baja en el océano Indico desde Africa a Australia; estas condiciones se asocian con bajas temperaturas en ambas áreas y la precipitación varia en dirección opuesta a la presión. Estas condiciones se relacionan de modo diferente en invierno y verano y es necesario examinar separadamente las estaciones de diciembre a febrero y de junio a agosto". Así pues, cuando la presión sube en el anticiclón de la isla de Pascua, desciende en la vaguada ecuatorial de Indonesia y Norte de Australia, y viceversa. Para cuantificar el fenómeno, Walker definió un índice de oscilación meridional (SOI) o índice de Walker, que expresa la diferencia normalizada de presión a nivel del mar. En dos trabajos publicados en 1966 y 1969 respectivamente, Jacob Bjerknes explicó la causa de esta oscilación  al relacionar años con índice de oscilación meridional negativo y temperaturas elevadas del agua del océano frente a las costas Iberoaméricanas. 

    Un episodio de ENSO viene anunciado por una brusca caída en la intensidad de los alisios que soplan en el sector asiático del Pacífico (Indonesia). En estas circunstancias, las aguas calientes que se han ido acumulando en el Pacífico occidental ya no son retenidas por estos vientos alisios, de manera que fluyen de vuelta hacia el este, provocando una subida del nivel del mar en este sector Suramericano (15 cm.); el proceso se inicia en el mes de octubre. Esta corriente marina de retorno adquiere forma de olas superficiales (ondas de Kelvin) que se propagan a lo largo del ecuador, alcanzando las costas de Suramericana a los dos o tres meses (alrededor de Navidad). La superficie del mar comienza a calentarse en las costas de Ecuador y Perú. En este momento finales de (diciembre-enero) no se puede precisar aún si se trata de un episodio anual de el Niño o de un fenómeno ENSO intenso. Conforme mengua el índice de oscilación meridional los vientos alisios se van debilitando  cerca de Indonesia y acaban siendo sustituidos por vientos superficiales del oeste que intensifican, mucho más las ondas de Kelvin que se dirigen hacia las costas Suramericanas del Pacífico.

    El desarrollo de un ENSO intenso se ratifica cuando se debilita en exceso la circulación de los alisios del sector Suramericano. En este caso la circulación atmosférica sobre el Pacífico meridional (celda de Walker) se invierte, así como las condiciones de tiempo atmosférico; se registran precipitaciones copiosas en el sector iberoamericano, normalmente seco, y ausencia de ellas en el sector asiático.

    El análisis de los ENSO intensos de 1972-73, 1982-83 y 1997-98 ha demostrado que, tras permanecer inalterables estas condiciones de diciembre a mayo, entre junio y agosto la superficie del mar frente a la costa Suramericana comienza a enfriarse y dicho proceso permanece hasta dos o tres meses más tarde. Pero de nuevo, a partir de diciembre vuelve a subir el índice de oscilación meridional y vuelve a calentarse la superficie oceánica. Hacia marzo, quince meses después del comienzo del episodio, las condiciones atmosféricas y oceánicas reinantes en el pacífico ecuatorial retornan a la situación normal.

    No existe explicación unánime sobre el origen de este fenómeno, y mientras los meteorólogos se inclinan por factores externos al océano Pacifico, los oceanógrafos optan por mecanismos internos.

    Un aspecto que centra, en la actualidad, la atención de la climatología regional es la relación entre episodios de ENSO fuerte en el Pacífico Sur y modificaciones en los valores normales de las variables climáticas en otras regiones del globo. Son las llamadas  teleconexiones o conexiones remotas. A las mutaciones en los rasgos del tiempo atmosférico de los ámbitos directamente afectados (lluvias abundantes en el lado iberoamericano y sequía en el sector de Indonesia-Australia, con proliferación de incendios forestales) hasta el momento inasequible de poder llegar a predecir episodios intensos.

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